Semana Shaolin
Durante los días 16 al 20 de Diciembre de 2002 realizamos la segunda edición de la "Semana Shaolin" idea que surgió de los interrogantes de parte de los alumnos y conocidos sobre como era un día de entrenamiento en Shaolin China.
Por estas latitudes se dice mucho acerca del entrenamiento de los guerreros chan del Templo de Shaolin. Aunque a veces algunos exageran es verdad que solo unos pocos tuvimos la oportunidad de vivir esa experiencia.
Hoy en Hurlingham, Pcia. de Buenos Aires, gracias a que tenemos una escuela donde nos dedicamos a la enseñanza y difusión de las artes orientales y el Kung Fu del Templo Shaolin, como en las escuelas de China, y gracias a la colaboración de los instructores que eran supervisados personalmente por mi, pudimos darles la oportunidad a todos los interesados de vivir una Semana Shaolin.
El día comenzaba a las 4:30 con un silbato para despertarlos y otro a las 4:45 para alistarse y salir trotando hasta los distintos lugares donde se desarrollarían los "entrenamientos de la madrugada" (trabajo físico duro, ejercicios de chi kung y meditación chan) que terminaba a las 7:00 momento en el cual un voluntario nos preparaba el desayuno (licuado de banana c/leche de soja y granola); 8:30 comenzaba lo que en shaolin llaman el "entrenamiento de la mañana" (técnicas de estiramientos, técnicas básicas y formas) en esta oportunidad aprendieron la forma Xiao Hon Chuen. Trabajaban duro hasta las 11:30 se aseaban y a las 12:00 ya estaba todo listo para agradecer la comida y almorzar. A las 14:30 sonaba otra vez el silbato para comenzar con el "entrenamiento de la tarde", que al igual que el de la mañana estaba dividido en dos bloques con un descanso de 25 minutos, hasta las 18:00 hs. hora en que se servia la cena (tanto el almuerzo como la cena eran preparados por mujeres voluntarias que forman parte de la escuela y que con ese amor de madre nos preparaban la comida que, por supuesto, era naturista). A las 20:00hs comenzaba el último entrenamiento del día que coincidía con las clases regulares de la escuela y así todas las actividades cesaban a las 22:00hs. A las 23:00hs. sonaba el ultimo silbato anunciando silencio absoluto. Se realizaron clases de yoga a cargo de Patricia Neira y de Taichi Chi kung a cargo de Guillermo Pérez Méndez. Los entrenamientos de la madrugada eran dados por mi y los demás por instructores asignados.
Desde el primer momento que decidí llevar a cabo esta experiencia pensé que no quería que terminara solo en un duro trabajo físico. Deseaba que cada uno pudiese descubrir sus limites, conocerse y así poder superarse. Con el grupo de la 1º Semana Shaolin la experiencia fue dura, fue en invierno y un poco una prueba piloto. En aquella oportunidad comenzaron 8 personas y terminaron 5.
En esta segunda edición ya teníamos más claros los objetivos y las 15 personas que comenzaron, entre ellas una mujer, terminaron todos. También fue duro, es verano y el cuerpo responde de otra forma, algo que también se tuvo en cuenta. Les dimos lugar a algunos alumnos que por problemas de trabajo o estudio no podían participar plenamente, así que lo hicieron en forma parcial, y así el número a veces ascendía a 20.
Cada uno de los interesados debía estar el domingo antes de las 22:00. algunos no podían con su ansias y arribaron a la escuela antes del mediodía. La primera noche fue de presentación, ya que no todos eran practicantes de Kung Fu y había que poner bien en claro algunas pautas de convivencia. Los que ya habían participado de la 1º semana hicieron comentarios acerca de cómo llegaron hasta el final. Luego de escucharlos y darles las bienvenida toqué el silbato y les di las buenas noches.Todo termino el viernes al mediodía con un gran abrazo y muchos gritos, hasta mantras cantaron. Algunos terminaron con muchas ampollas, paspaduras, llagas y con algunos golpes (por trabajar dormidos) pero todo el grupo termino junto. Realmente hasta yo aprendí con esta experiencia. Se muy bien que en algún momento me deben haber mirado cruzado porque no los dejaba en paz, nunca los dejé que se quedaran atrás, los lleve hasta el limite como lo hizo mi maestro Shi Yong Kan. Pero ninguno se entrego. Sé que mas de uno casi lo hace, pero el grupo era unido y llegaron. Esta semana me trajo muchos recuerdos y creo que ellos nunca se olvidarán que durante la misma fueron uno y que juntos todo es posible.
Quiero desde este espacio agradecerles a todos los que colaboraron para que esto fuera posible. Y queda hecha la invitación a todos los que deseen vivir una Semana Shaolin.
Shifu Carlos Alemán